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Film ideal siempre
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Film ideal siempre

Film ideal siempre
Especial 'Film ideal siempre'

Desde el 11 de junio hasta el 30 de septiembre D.A.E. participa en Manifesta 5 (European Bienal of Contemporary Art) que se celebra en Donostia-San Sebastián con el proyecto provisionalmente denominado Film ideal siempre. Se trata de un trabajo colectivo iniciado por Peio Aguirre y Leire Vergara en colaboración con Gorka Eizagirre y Xabier Salaberria y la generosa aportación de Néstor Basterretxea.

Este proyecto consiste en una reconstrucción no-lineal del pasado y la percepción de este pasado desde el momento presente.


En 1963, el empresario Juan Huarte, mecenas, coleccionista y fundador de la productora cinematográfica con sede en Madrid X Films, propuso a los artistas vascos Néstor Basterretxea y Jorge Oteiza rodar un cortometraje que reflejara las diversas industrias de las que era propietario. El peculiar encargo tenía sus condiciones, pues cada uno debía presentar un guión acabado sin que mediara ningún tipo de intercambio entre ellos.
Huarte se decidió por el guión de Basterretxea y éste dirigió la película, titulada en la fase de post-producción como Operación H (la H remite al apellido).
La productora X Films mantenía una estrecha relación con Oteiza, que entonces manejaba diferentes ideas para llevarlas al cine, proyectos que se quedarían a medio camino, siendo su aportación al medio más teórica e inspiradora.
La productora también produjo otros experimentos cinematográficos de vanguardia como la primera película de José Antonio Sistiaga o Rafael Ruiz Balerdi.

Operación H fue realizada según las formas de la industria del cine y a lo largo de la historia ha sido apenas reivindicada como arte. La película funcionaba como un documento interno de promoción para el Grupo Huarte y también fue enviada a algún concurso de cortometrajes. Paradójicamente, la naturaleza del encargo no se corresponde con el resultado estético de la película, una obra de una enorme libertad creativa y expresiva. Como un producto cultural que sigue las coordenadas de la industria del cine, se trata al mismo tiempo del resultado de un conjunto de aportaciones artísticas tanto en su fase de rodaje como en la post-producción.
Unos años antes, en 1957, Oteiza obtuvo el máximo galardón en la IV Bienal de Sao Paulo. Internamente denominó como Operación H -con un lenguaje de guerra como si de un desembarco se tratase- a la "operación" de jugárselo todo en la bienal en un momento de clausura y abandono definitivo de su práctica escultórica como conclusión experimental. Esta denominación agrupaba secretamente un conjunto de sus trabajos de aquella época.

Sometida al paso de la historia y debido a la situación orgánica del momento, la película revela un momento creativo propio de los años 60 en el contexto vasco. Una producción determinada por una situación social que promovía un hacer independiente respecto a las políticas oficiales y una energía colectiva desarrollada en numerosas iniciativas compartidas. El re-visionado hoy en día de este documento se constituye como un túnel del tiempo hacia una tradición estética particular y como un desencadenante del inconsciente colectivo.
Néstor Basterretxea volvía a visionar la película recientemente después de no haberla visto en cuarenta años. El transcurso del tiempo le ha hecho olvidar algunos detalles concretos de su proceso de creación.